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Características de la luz láser

 

La radiación láser ocupa gran parte del espectro electromagnético aunque, en general, cerca de la parte visible. Su posición concreta depende de su longitud de onda, la cual es el principal parámetro que delimita la tasa de absorción de la luz por los tejidos (coeficiente de absorción). Luces con una longitud de onda entre 400 y 750 nanómetros (nm) se sitúan en el rango visible del espectro; las que están por debajo de 400 nm hasta 10 nm constituyen el espectro ultravioleta, mientras que las ondas de 750 nm a 106 nm forman el espectro infrarrojo. Los láseres comúnmente utilizados en cirugía ocupan desde el rango ultravioleta (excímer, con 193 nm) al infrarrojo (CO2, de 10.640 nm).

A diferencia de otros tipos de luz, la luz láser procedente de una misma sustancia activa se transmite en una sola frecuencia, o longitud de onda única (es monocromática), y en una misma dirección en un haz paralelo y estrecho. Estas dos características se denominan coherencia (espacial y temporal) y es lo que permite que la luz láser pueda ser absorbida específicamente por determinados componentes tisulares y que pueda concentrarse y enfocarse por lentes y fibras convencionales. La luz normal, por el contrario, está formada por múltiples longitudes de onda dispuestas al azar.

La frecuencia de emisión de ondas (su relación temporal) determina de manera importante el efecto del láser en el tejido. La frecuencia de emisión considera continua cuando la luz láser oscila en pulsos de más de 0,25 s, resultando en la liberación de una cantidad de energía constante, pero que resulta menor que la emitida por los láseres denominados pulsátiles. Éstos, por el contrario, emiten a intervalos del orden de milisegundos (normalmente entre 10 y 100 ms) y permiten, por tanto, una mayor comprensión de la amplitud del pulso (o duración) con un aumento correspondiente de su potencia y precisión de corte. El término súper pulso se refiere a láseres de gran potencia con longitud de pulso aún más corta, mientras que los de pulso gigante tienen pulsos extremadamente cortos y, por tanto, intensidades muy elevadas.